La propuesta de la administración Trump de una hipoteca a 50 años para aliviar la crisis de vivienda es defectuosa. Aunque reduce las cuotas mensuales, incrementa considerablemente el costo total de intereses y retrasa la acumulación de patrimonio, lo que expone a los compradores al riesgo de quedar con hipotecas superiores al valor de la vivienda. En su lugar, las soluciones deberían centrarse en aumentar la oferta de viviendas flexibilizando las restricciones de zonificación y liberando terrenos federales para la construcción, abordando así la raíz de los altos precios.
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